A diferencia de los otros pueblos politeistas
, los judíos se centraron en la adoración del único Dios
verdadero y cada año celebraban la Pascua aunque podían
ofrecer sacrificios en otras ocasiones.. Toda la semana de
Pascua estaba dedicada al Señor. Los judíos llegaban de
todos los rincones del mundo para cumplir la voluntad divina
y era para ellos revivir la Pascua celebrada en Egipto.
Esa Pascua era figura de la Pascua
de Cristo. En aquella ocasión el pueblo judío pasó de la
esclavitud a la libertad y emprendió su peregrinar hasta
llegar a la tierra que Dios les había prometido desde
Abraham. En ésta Jesús también nos libra de los lazos de
demonio, del pecado y nos acompaña en nuestro peregrinar
hasta la patria del cielo.
En aquella se sacrificaba un cordero y lo
comían los “peregrinos”; en ésta es el mismo Jesús –
cordero inmaculado – el que se sacrifica, el que se inmola
por todos nosotros , no solamente por los judíos y se nos da
en alimento. Aquella se debería recordar cada año; ésta,
nuestra Pascua, también la hemos de vivir año con año como
algo único en el mundo puesto que Dios hecho hombre sufrió
por todos nosotros y se entregó en sacrificio por todo el
mundo. (continuará)