"LA SANTA
MISA II"
Por el
Padre Baltazar Vilchis
Doña Irene se había
levantado muy temprano llena de optimismo. Después de
encomendarse a Dios y a la Virgen de Guadalupe, su Sma.
Madre salió a caminar como lo hacía otras veces, con la cara
levantada y aspirando la frescura de la mañana por
lugares conocidos; pero esta vez quiso alargar su caminata por
el camellón que pasa enfrente de la placita-lugar común
para los deportistas tempraneros- , y con la vista baja, pues no
conocía esos terrenos, seguía disfrutando de sus ejercicios.
De pronto levantó los ojos y vio muy cerca un coche que se
dirigía hacia ella. Parecía sin control, había dejado
el pavimento y se había trepado al camellón conducido
por jóvenes parranderos. La pobre de doña Irene saltó como
pudo a un lado y el coche pasó de largo. Sus piernas temblaban,
se le nubló la vista y sintió que se iba a enfermar del
estómago; pero en medio de ese estado de ánimo le dió gracias
a ¨Dios.
Hay muchos casos parecidos que suceden a nuestro rededor, tal
vez no tan llamativos y hasta pasan desapercibidos: pero allí
está la mano de Dios. ¿Le damos gracias? Oímos a mucha gente
que dice: le debemos tantas gracias a Dios, pero ahí
queda. ¿Porqué no demostrarle a Dios esa gratitud? Para eso es
la Santa Misa. La Misa es un acto público y todos, quien más
quien menos, llevamos como una flor algo porqué dar gracias.
Entre todos los asistentes se puede formar un hermoso ramillete
de gratitud. ¿Porqué no hacerlo?
(continuará)...
Parroquia
Sdos. Corazones
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