Como un resumen de lo dicho acerca de la Sta.
Misa, Jesús se hace ofrenda para suplir todos los
sacrificios que antiguamente se ofrecían a Dios. Por lo
tanto si queremos ofrecer algo a Dios por nuestros pecados,
o para agradecerle algún favor, o que nos conceda una gracia
o pedirle por algunos de nuestros prójimos, no puede haber
mejor ofrecimiento que el sacrificio de la Sta. Misa.
Además es el
alimento por excelencia. A diferencia de nuestro cuerpo que
transforma para subsistir los alimentos que tomamos, Jesús,
alimento de nuestra alma, nos va cambiando, va transformando
todo nuestro ser con la comunión que recibimos en cada Misa.
Quiere que se cumplan sus deseos de que seamos uno con El.
De esta manera también hace que vivamos la vida divina
junto con el Padre y el Espíritu Santo que recibimos desde
nuestro bautismo. Su amor hacia nosotros no tiene límites.
Con la Eucaristía inventa el modo de estar con nosotros y
sólo espera que nos acerquemos a El.¿Qué más queremos?
(Continuará)