¡Ven!
Por Marco Antonio Garza
Si tú me dices ¡Ven! lo dejo todo
no volveré siquiera la mirada
para mirar a la dicha amada
pero dímelo fuerte, de tal modo,
que tu voz, como toque de llamada
vibre en el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón como una espada.
Si tú me dices ¡Ven! todo lo dejo
llegaré a tu santuario casi viejo
y al fulgor de la luz crepuscular,
mas he de compensarte mi retardo,
difundiéndome, ¡oh cristo! como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar.
Te saluda
cordialmente
desde Nuevo Laredo
Tamaulipas, México
Marco A. Garza Longoria
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