COLUMNA DEL ÉXITO

 

MENÚ

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

Cada día es una caricia del amor de Dios

Sucedió que comprendí que Dios, hasta hoy nos ha permitido despertar cada día, es decir, abrimos los ojos, volvemos
a la conciencia de estar en este mundo, al despertar se nos abren nuevamente los sentidos y podemos contemplar todas las maravillas que Dios nos da para que podamos ser felices.

Pero quizá no siempre ni todos los días
despertamos al amor de Dios, porque nos
quedamos enfrascados en los remordimientos, en los sufrimientos tanto del pasado como del futuro, o el miedo a lo que vendrá, pero la vida se nos da como el maná, sólo para cada día.

Despertar cada día es tomar conciencia de
ese presente, de ese instante en que somos amados por Dios, que nos ama con amor
eterno, y descubrimos que todo es don de
Dios que todo es una caricia de su amor.

Despertar cada día es conectar nuestra alma
a lo trascendente, conectarse con Él Absoluto que es Dios, y percibir lo relativo de la criatura, lo pasajero que es este mundo.

Despertar cada día es saber que estamos
en el mundo pero que nos somos de este mundo, que estamos de viaje, que somos
peregrinos, que somos forasteros en patria extraña. Despertar cada día es conocer
desde la fe mi pequeñez y la grandeza
del amor de Dios.

Despierta a éste nuevo día y estrénalo,
porque realmente es un nuevo día con toda su grandeza con todo su esplendor, descubriendo en las próximas horas la caricia de Dios y el milagro que es estar vivo.

Autor: Idar Hidalgo Domínguez



Comentarios y sugerencias
benjamingalvan@yahoo.com.mx