Para
compensar las pérdidas producidas por la evaporación,
sobre todo a través de los pulmones, y como vehículo
en la eliminación de solutos a través de la orina. Las
necesidades normales se estiman en unos 2,5 litros, la
mitad para compensar las pérdidas por evaporación y la
otra mitad eliminada en la orina. Estas necesidades
pueden verse muy aumentadas si aumentan las pérdidas
por el sudor. Los alimentos preparados normalmente
aportan algo mas de un litro, el agua metabólica
(obtenida químicamente en la destrucción de los otros
componentes de los alimentos) representa un cuarto de
litro y el resto se toma directamente como bebida.